domingo, 6 de octubre de 2024
El Misterio del ültimo Boleto
El Misterio del Último Boleto
En un pequeño pueblo del Perú, los estudiantes de quinto de secundaria estaban emocionados por la llegada de la Feria Anual. Este año, la feria traía un concurso especial: un sorteo para ganar una laptop. Todos querían participar, así que cada uno debía comprar un boleto.
El día del sorteo, los estudiantes se reunieron en la plaza principal. Había un gran bombo lleno de 100 boletos numerados del 1 al 100. Cada boleto tenía la misma probabilidad de ser elegido, es decir, 1 entre 100.
Juan, un estudiante muy curioso, comenzó a pensar en las probabilidades. Se acercó a sus amigos, Ana y Luis, y les dijo:
— ¿Sabían que cada uno de nosotros tiene una probabilidad de 1% de ganar?
Ana, que siempre había sido buena en matemáticas, respondió:
— ¡Exacto! Pero si compramos más boletos, nuestras probabilidades aumentan. Si yo compro 5 boletos, mi probabilidad de ganar se convierte en 5%… aunque sigue siendo baja.
Luis, que era un poco escéptico, intervino:
— Pero, ¿qué pasa si hay 10 personas y cada una compra 1 boleto? La probabilidad de que gane cualquiera de nosotros sigue siendo baja.
Juan sonrió y dijo:
— ¡Claro! Pero si esos 10 compran 5 boletos cada uno, entonces la situación cambia. La probabilidad de que alguno de nosotros gane aumenta.
Ana, emocionada, propuso:
— ¡Hagamos un experimento! Compramos boletos juntos y después calculamos nuestras probabilidades. Si compramos 20 boletos entre los tres, la probabilidad de que ganemos al menos una vez es mayor.
Luis, ahora más interesado, preguntó:
— ¿Cómo podemos calcular eso?
Ana explicó:
— Primero, calculamos la probabilidad de que no ganemos. Si compramos 20 boletos, quedarán 80. Entonces, la probabilidad de que no ganemos en un sorteo es de 80/100. Para 20 sorteos, sería (80/100) elevado a la 20. Al final, restamos eso de 1 para obtener la probabilidad de ganar al menos una vez.
El grupo se puso a calcular y, después de unos minutos de discusión y risas, se dieron cuenta de que tenían una probabilidad de aproximadamente 18% de ganar al menos una vez. Aunque no era muy alta, sentían que sus posibilidades habían aumentado.
Cuando llegó el momento del sorteo, todos estaban nerviosos. El director de la escuela comenzó a sacar los boletos uno por uno. A medida que se iban anunciando los números, la tensión crecía. Finalmente, después de varios boletos, el número 23 fue llamado.
Juan, Ana y Luis miraron sus boletos, y para su sorpresa, ¡Ana tenía el 23! El grito de alegría resonó en la plaza mientras sus amigos la abrazaban.
Al final del día, Juan, Ana y Luis aprendieron que, aunque las probabilidades no siempre están a su favor, la emoción del juego y el trabajo en equipo pueden hacer que la experiencia valga la pena.
Y así, en un pequeño pueblo del Perú, el misterio del último boleto se convirtió en una lección inolvidable sobre la probabilidad y la importancia de la amistad.
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